En el inmenso cielo, lleno de brillantes estrellas, todas ellas iluminando con luz propia, había una que no quería brillar.
Todas las estrellas esperaban ansiosas, que llegara la noche, para ser observadas y admiradas.Les gustaba mucho presumir y se peleaban entre ellas, por ser la más grande, la más hermosa y la que más brillara.
Desde la tierra los niños y las personas mayores, por las noches miraban el cielo viendo sus puntitos brillar. Incluso a algunas, les habían puesto nombres. ( Denis, Sirio, Dorada..... y así una larga lista de nombres, como estrellas hay en el cielo )
Las estrellas muy orgullosas ellas, incluso se fueron agrupando en constelaciones, dando lugar a que las personas dieran nombre a los grupos. La Osa mayor, Casiopea, Orión y así muchos más, tantos como grupitos se formaron.
De este modo las estrellas agrupadas, se veían más importantes. Incluso las personas de la tierra, miraban al cielo cuando nacían, para ver en que constelación habían nacido ( Tauro, Cancer, Escorpio..... )Pero las estrellas seguían compitiendo entre ellas. No les importaba otra cosa, más que eso. Ser preciosas.
Y de echo lo eran y lo son.
Solo había una cosa, que no podían hacer y no se daban cuenta de ello. Nuestra estrellita, hacía mucho tiempo que sí lo sabía y era que por muy bonitas que fueran, por mucho que se pelearan por ser la mejor, nunca podrían dar calor.

Quizá por eso está sola, no tiene nombre, pero tampoco le importa, ella sabe que está ahí y sabe que lo que quería dar con tanto cariño, llega a la tierra y a sus habitantes.
Por eso..... Por eso era y es tan feliz. Por eso, por ser tan sencilla y humilde, se convirtió en un SOL .
FIN
Elvira Moreno Dolz ( chagall )

Desde muy pequeño ayudaba a su padre, José, en las tareas del pastoreo.
Mientras su madre, Celia, aseaba su pequeño hogar y preparaba la comida para llevarla al prado, donde comían los tres juntos.
Luego su madre volvía al hogar, mientras ellos seguían pastando las ovejas, hasta el anochecer, que regresaban a casa, cansados, con la piel tostada por el sol.
Mientras comían o cenaban, casi siempre sus padres hablaban del mar. Un mar que se hayaba tras las altas montañas.
Algunos días, pocos pero los había, su padre podía arreglárselas solo y le dejaba moverse a sus anchas.
Pero no lo veía, tras una montaña, había otra y otra y otra.......... Iba creciendo y su sueño no cesaba, quería ver ese mar y se prometió a si mismo, que un día lo lograría..
Pero del mismo modo que el se hacía mayor, sus padres, a la vez envejecían. 

Triste por un lado, pero feliz por otro... siguió caminando...... Por fin iba a ver el mar......
Emocionado y feliz, echó a correr.............